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martes, 15 de abril de 2014

Consejos para escribir una novela.


Hola, Yo soy una escritora novata, que tomó algunas clases redacción, en realidad aun las tomo, pero quería compartir algunas cosa que he aprendido, debido a que cuando yo empecé a escribir me guié por medio de consejos de otras personas, así que decidí redactar mis propias experiencias y aprendizajes adquiridos, con el fin de ayudar a alguien que este ansioso por empezar a escribir y no sepa cómo.

Consejos


Toma clases de español: yo, aun estoy en proceso de mejorar en esa parte, pero créeme que para redactar de manera correcta necesitas tener muchas habilidades de español, más que nada en ortografía y gramática, porque esa parte es  la más criticadas por los lectores; es válido cometer errores, pero intenta que sean los menos posibles.

Lee libros: bueno, supongo que este no hay que explicarlo.

Amplia tú vocabulario: en la redacción intenta usar palabras elegantes y poco comunes, palabras que motiven al lector a indagar sobre el significado, así no solo tú ampliaras tu vocabulario, sino que también lo hará tu lector.

No describas tanto: intenta evitar el típico “…Juanito es lindo, tímido, bueno…”, deja de lado esa parte e intenta que las acciones de Juanito revelen sus características. Enlistar las cualidades de tus personajes es deber del lector no tuyo, a menos claro, que sea otro personaje que este describiendo a Juanito, como su novia Panchita, que lo ama y a cada rato está diciendo las cualidades de su novio.

Clichés: yo adoro los clichés, pero sí vas a redactar un cliché intenta que la trama sea lo suficiente llamativa y entretenida, para que así la lectura no sea aburrida. Lo malo de este estilo es que tú lector sabe cómo va acabar, el reto es hacer que a pesar de eso, él se entretenga lo suficiente como para llegar hasta el final. 

Nombres: el nombre de tu novela o historia tiene que ser lo suficientemente atractiva para el lector, evita títulos típicos o muy aburridos; también, tus personajes deben tener nombres interesantes que llamen la atención.

Estos son algunos consejos que he adquirido, yo soy escritora, pero decidí tomar clases para mejorar mi redacción  y me ha funcionado, aun me falta mucho, pero estoy en eso.

Nos leemos bye =)



jueves, 10 de abril de 2014

Cuento



Para iniciar el Blog, traigo un pequeño cuento que quisiera que comentaran. 

Tu Misión: Ser Exitosa




— ¿Qué haces aquí?




Esa podría ser una muy buena pregunta, ¿cómo contestarla?, he allí el problema. Lo único que sabía era que formaba parte de un juego de poderes en donde sí o sí, tenía que ser la ganadora. Todos mis peones, tenían que estar enfilados dispuestos a atacar al equipo contrario, no importaba cómo, no importaba porqué, lo único que importaba es que al final yo debía ser la que dijera, Jaque Mate.




Y fue así desde que tengo uso de razón. Porque al ser proveniente de una familia rica, tenía que ocuparme del negocio familiar. Todos esperaban un gran y hermoso varón que pueda ser capaz de mantener a la familia con el pase directo al éxito. Sin embargo, fui mujer y eso fue el doble de grandioso. Educar a un varón para que lleve una gran empresa era tarea fácil, un par de palabrerías, una muestra de lo que el dinero puede comprar y ¡Bingo!, tenias a un hombre capaz de dar la vida por el dinero; una mujer, era harina de otro costal, pues con nuestros sueños y sentimientos, aspirábamos a cosas más sensibles, una familia, un hogar, solo nos importaba encontrar un sapo, besarlo, y vivir feliz por siempre, eso era todo, y aquello no servía en el ardiente mundo de los negocios, así que para mis padres era una dicha que fuera mujer, porque si lograba ser exitosa, ellos demostrarían que eran los padres más audaces del planeta.




No me permitieron enamorarme, no me dejaron salir a jugar, no tuve en mis manos ninguna muñeca; desde los 5, puras hojas de contabilidad, puros gritos, puros constantes reproches, una única meta.




Y así lo hice. Conforme fui creciendo aprendí que si era amable, las personas me ignoraban; si daba la mano, me jalaban el pie; si decía salta, ellos decían olvídalo y eso me enojó. Durante años intenté echar a un lado las exigencias de volverme la reina del hielo y dije que yo podría mantener vivo el negocio sin necesidad de ser cruel y prepotente, pero como la mayoría de las chicas bobas, me equivoqué, así que recuperando lo aprendido me puse en marcha.




Quité a todo aquel que me estorbaba, pisé a cualquiera que se atrevía a competir, eliminé a las personas que no me servían y sinceramente, me gustó. Me gustó ver en sus caras la impotencia plasmada, me gustó ver las ganas de matarme que tenían, me gustó reírme de cada uno de ellos. Y entonces cuando yo decía salten, ellos preguntaban qué tanto.




Pero no era suficiente.




A la muerte de mis padres me hice la dueña y señora del negocio. Los lujos y las riquezas eran más que abundantes, y ser mujer se volvió en extremo divertido porque cada conjunto invitaba a un derroche en joyas, bolsas, zapatos y accesorios.




Pero seguía siendo insuficiente. Aun cuando tenía todo, parecía no tener nada.




Un día, cansada de tantas inseguridades caminé a través del primer parque que encontré, observé a una familia jugando en el pasto, y el que parecía ser el padre intentaba que sus dos hijos jugaran en equipo y dejaran de pelear a cada rato, la que era la madre, sólo sonreía en una banca a un costado como si el hecho de que ellos se enfrentaran no tuviera mucha importancia. Parecía contenta, feliz de estar allí.




No tenía joyas, ni vestía elegante, pero su sonrisa era lo suficientemente brillante como reemplazar a un diamante. Parecía contenta y yo sonreí sabiendo por fin qué era lo que necesitaba. Una familia.




Sin embargo, no fue sencillo, intenté buscar por mis amistades a un hombre de mi misma clase con el que pudiera reunirme, ninguno me llamó la atención, además de que todos me tenían miedo, al parecer, estaba cosechando lo que había sembrado.




En una ocasión vi una telenovela barata en donde un hombre pobre se enamoraba de una mujer rica; en la pantalla, la pareja parecía feliz, y a moco tendido entendí que tal vez no necesitaba a alguien tan adinerado como yo, ¿para qué?, con mi fortuna era más que suficiente, así que me encaminé al barrio más pobre de la ciudad. Apestaba, las calles estaban llenas de basura y observé a varios ancianos acurrucados en un piso llorando sus desgracias, también vi varios niños sucios jugando en los charcos de la lluvia anterior, sin zapatos. ¿Acaso no se enfermaban?, si yo hiciera eso me moriría de neumonía en menos de dos segundos.




Ese día no encontré a mi príncipe como el de la tele, por el contrario perdí algunos quilates, al parecer, no fue una gran idea de mi parte ir forrada de dinero a un lugar como ese.




Así que me rendí, pero el anhelo no se esfumó.




—al final quedé sola, nadie me viene a ver porque me odian, y bueno…




El dolor inundó mi cuerpo, las medicinas, el suero y el hecho de estar casi desnuda no lo hacía más soportable




— ¿Y tú dinero?




—Lo doné a caridad —me reí— esos idiotas no lo saben, en cuanto se los informe mi notario, entonces sabré que de nuevo habré ganado.




La viejecita, igual que yo, me miró con aire nostálgico, aquí tiradas en el suelo de un mugriento hospital el ambiente se volvía desesperante.




— ¿Moriremos en el pasillo?—su pregunta me dejó pensando




—Sí, lo haremos




—Bendito sistema— me reí y le tomé la mano




—no pensé terminar así, teniendo tanto dinero me imaginaba mínimo una cama de oro—reí




— ¿Y porque no fuiste a un hospital más decente?—me preguntó




—Algo me decía que no me lo merecía—la viejita me regaló una enorme sonrisa carente de un diente —me hubiera gustado ser madre, tener hijos y esposo, cambiaria todo mi dinero por eso




—Bueno, yo puedo cambiar contigo si quieres— me sorprendí un poco de sus palabras. Allí tendidas en el pasillo junto a un puñado de gente en peores situaciones, solté una carcajada.




Pero ella no se rió.  




—Créeme anciana—dijo dirigiéndome una mirada suspicaz—No te perdiste de nada, yo tengo esposo, hijos e incluso nietos, ninguno es capaz de dejar sus trabajos para venir a verme aunque sea un rato ¿sabes quién me trajo? —Negué con la cabeza— Una vecina que se apiadó de mí, pero sólo me dejó y se fue, es todo. La familia no es tan bonita como la pintan y menos para nosotras las mujeres.




— ¿Por qué?—quise saber




—Porque es una bola de contradicciones, primero es la cosa más hermosa que te pueda pasar, luego vienen los problemas, al final todos huyen y forman sus familias propias y el ciclo se repite de nuevo— Un poco confundida por sus palabras le pregunté




— ¿Usted se arrepiente de tener una familia?




—Te dije que es una bola de contradicciones, porque a pesar de todo, no puedes evitar sentirte dichosa de al menos forman parte de una




— ¿No hay familias felices?




—Sí las hay, y aunque muchos le echan la culpa al dinero de destruir familias, en realidad es el egoísmo y la falta de amor que las destruye— Moví mi cabeza hacia la dirección del pasillo, y observe a varias madres llorando, unas cuantas felices y otros mas solos, así como nosotras, sin un alma que nos acompañe.




— ¿Sabe?, mi misión era ser exitosa




— ¿Y la cumpliste?




Sonreí y coloqué mis brazos debajo de mi nuca, miré el techo y asentí




—Si la cumplí




— ¿Eso es malo o bueno?




—Es una bola de contradicciones. 

 




FIN